¡Hay muchísimos mitos! Pero la realidad es que el inglés es mucho más amigable de lo que nos han hecho creer. Aquí te desmonto uno de los mitos más comunes que suelen frenar a los estudiantes:

«Para hablar bien, no debo tener acento»

Falso. El acento es tu identidad y tu historia. El objetivo del inglés es la comunicabilidad, no la imitación perfecta. Incluso dentro de los países angloparlantes existen cientos de acentos. Mientras pronuncies las palabras correctamente para ser entendido, tu acento no es un error, es una característica.

¿Tu hijo es muy pequeño para aprender inglés?

Falso. Su cerebro está listo para aprender de forma natural.

No se trata de ser un genio de la gramática, sino de perder el miedo al ridículo. El mayor obstáculo no es el idioma, es la barrera mental de «no puedo» o «soy muy viejo o muy joven».

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Miguel Angel Casana Gonzales

Gerente de Alianzas Estratégicas en Consorcio Deza

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